

Ocurrió en mayo del 69, cuando un grupo de estudiantes de cuarto año en Agronomía de la Universidad de La Habana cambiaron a una nueva carrera en el país: la de Ingeniaría Forestal.
El reto será significativo, pero la idea de ser pioneros de algo embelesará a la mayoría y, aunque en el 1972 se trasladarán a la Unidad Docente de la entonces Sede Hermanos Saíz en Cajálbana, una localidad en las montañas de La Palma, otros cientos de jóvenes se incorporarán al proyecto.
Y después de más de 3 000 egresados, de 200 graduados extranjeros de 25 países, de poseer el Doctorado, la Maestría y la Carrera acreditados de Excelencia, de ser el único lugar de Cuba hasta el 2002 donde se estudiaba la Ingeniería; la Disciplina se mantiene como una de los estudios insignes y de mayor prestigio en la Universidad pinareña y en América Latina.
Los resultados así lo demuestran, aquí fue donde comenzaron las investigaciones de los viveros en tubetes plásticos, los procesos de resinación, la prevención de los incendios forestales, en la adaptación al cambio climático de las plantaciones de pinos, en la silvicultura…
La actividad forestal en sí, resulta muy particular. Tiene un ciclo de vida muy largo: desde la plantación hasta la tala de un bosque pueden pasar entre 25 o 30 años, incluso más. Los profesionales de esta área aprovechan, de forma sustentable, los árboles actuales y los del futuro.
“Formamos especialistas preparados para la ordenación de las algabas naturales, el cuidado del medio ambiente, el aprovechamiento racional de las áreas con el menor impacto en la naturaleza”, señala DrC. Luis Wilfredo Martínez Becerra, decano de la Facultad de Ciencias Forestales y Agropecuarias.
Para no quedarse solo con la gloria de antaño, este curso implementan dos planes de estudios en la Carrera: el D de segundo a quinto año y el E en primero, mediante la asociación de muchas asignaturas desde las matemáticas, con los modelos de crecimiento de los árboles o de aserrado de la madera, hasta todas las que integran la maya curricular. “Intentamos, como máxima, formar jóvenes con una amplia calificación y formación política”.
El claustro de Forestal, también resulta relevante, docentes de gran experiencia, algunos de las primeras graduaciones, en un momento llegaron a más del 40 por ciento de Doctores en ciencias, ahora incentivan la formación de nuevos especialistas.
“Nuestros estudios de posgrados tienen gran prestigio a nivel internacional-dice Martínez Becerra – gran cantidad de extranjeros vienen a realizar tesis a nuestro Centro y eso nos ofrece mucha visibilidad. Siempre sin apartarnos de nuestro principal objetivo: instruir en cómo aprovechar los bosques, los suelos y también cómo conservar los ecosistemas montañosos”.
Hace 50 años surgieron los Ingenieros Forestales cubanos. Era el mayo de los 60’. Y como un símbolo de estatus, los iniciadores fueron profesores de los segundos y éstos a otros tantos…y formaron a educadores titulares, auxiliares y asistentes; a doctores en ciencias; a másteres; a profesionales de prestigio; a investigadores; a ingenieros de rigor y sin otros calificativos… La faena continúa.